Colmillos citadinos
traccionan cuando duermo
y los gritos de motores se abren paso
en mis oídos de medianoche
es hondo el dolor de las alarmas
a las siete a las doce a las seis
la multiplicidad de catástrofes que
retumban en los altoparlantes
nos dicen que una nueva avenida
nacerá cortando el bosque que protege
quiero decirte que cuando estoy en el séptimo piso
yo también extraño los pistilos
y sus formas de narrar la vida
la ternura del musgo
y el lodo como primer hogar de infancia
aquí solo la grasa y el metal
tiemblan bajo mi peso cuando
no encuentro el sentido en las filas
que hago para sacar dinero
y firmar un papel que dice esta persona
es ciudadana
de estas calles entonces salgo a caminar
y encuentro dos loritos de máscara roja besándose
sobre un semáforo en escobedo y aguirre
un nido de garzas suspendido
en las manos de un árbol
único
niños corriendo junto a las iguanas
vuelvo a descubrir las texturas nobles
que nos sostienen
me siento al borde del ventanal
en el séptimo piso imagino a la ría guayas
arrastrar una danza de taruyas
y espero la inundación.
Micaela Ron
Colmilhos citadinos
tracionam quando durmo
e os gritos dos motores abrem caminho
nos meus ouvidos de meia-noite
é funda a dor dos alarmes
às sete às doze às seis
a multiplicidade de catástrofes que
retumbam nos altifalantes
dizem-nos que uma nova avenida
nascerá cortando a floresta que protege
quero dizer-te que quando estou no sétimo andar
também sinto falta dos pistilos
e das suas formas de redigir a vida
a ternura do musgo
e a lama como primeira casa de infância
aqui só a gordura e o metal
tremem sob o meu peso quando
não encontro o sentido nas filas
que faço para conseguir dinheiro
e assinar um papel que diz esta pessoa
é cidadã
destas ruas saio então para caminhar
e encontro dois loritos de máscara vermelha a beijar-se
sobre um semáforo em escobedo e aguirre
um ninho de garças suspenso
nas mãos de uma árvore
única
crianças correndo ao lado das iguanas
volto a descobrir as texturas nobres
que nos sustentam
sento-me na borda da janela
no sétimo andar imagino a ria guayas
arrastando uma dança de jacintos-de-água
e espero a inundação.