Me hablaste de la delicadeza de los depredadores
mientras la lama de las piedras acariciaba tu espalda.
Tus garras conocen la caricia y la libertad
Para saberlo, solo basta ver cómo todo lo que amas se vuelve un silbido de tu
manada.
También lo supe cuando te vi sacar a nuestra afelpada familia inventada
con un brazo mecánico en el centro comercial,
cuando le diste un beso con las pestañas a la araña enredada en mi pelo
e incendiaste una iglesia para liberar en el cielo de colores nauseabundos
a un dinoflagelado con forma de cometa.
Cuando una noche, entre el sueño y la vigilia, me contaste sobre la magia de
los secretos
y me susurraste al oído que sabías trasmutar las lágrimas de cocodrilo,
cuando por telepatía me dejaste ver que eras una estrella cánida.
Entonces, quise guardar las uñas y lamerte la nariz.
Paula Alejandra Castillo
Falaste-me da delicadeza dos predadores
enquanto a lama das pedras acariciava as tuas costas.
As tuas garras conhecem a carícia e a liberdade
Para saber, basta ver como tudo o que amas se torna um assobio da tua
matilha
Também soube disso quando te vi puxar a nossa família inventada
com um braço mecânico no centro comercial,
quando deste um beijo de borboleta à aranha enrolada no meu cabelo
e incendiaste uma igreja para libertar no céu de cores nauseabundas
um dinoflagelado com forma de cometa.
Quando uma noite, entre o sono e a vigília, me falaste da magia dos segredos
e sussurraste no meu ouvido que sabias transmutar as lágrimas de crocodilo,
quando por telepatia me deixaste ver que eras uma estrela canídea.
Aí, quis guardar as unhas e lamber-te o nariz.